Dignidad humana

23.3.05

Embarazos deseados y no deseados

Una persona desea unas fresas con nata o un coche de última generación. Si respecto a un hombre o a una mujer sólo se siente deseo tal relación puede acabar arrollándonos como un ferrari o pringándonos como la nata. Cuando se quiere a una persona no sólo se la desea, sino que se quiere lo mejor para ella: se la respeta por lo que es. El solo deseo lleva a cosificar a las personas, a no considerar su dignidad: lo que son por si mismas. El feto humano es una vida humana independientemente de que se lo desee o no. Si confundimos una sociedad de deseos con una sociedad de derechos –los derechos de los más fuertes- caemos en la tiranía. Nuestra cínica sociedad abortista, que obsesivamente niega el estatuto humano de derecho al niño aún no nacido, es una sociedad con mucha indignidad porque encarna una grave dictadura: no respeta y mata a miles de niños que ahora podrían estar correteando por los parques si les hubiéramos dejado nacer.

José Ignacio Moreno Iturralde