Dignidad humana

23.3.05

El derecho irrenunciable a la educación religiosa en la escuela

Cuando hablamos de la enseñanza de la religión en la escuela estamos hablando de algo muy serio que tiene relación directa con el derecho a la libertad religiosa; bien lo saben quienes sufrieron el telón de acero. Tal derecho es recogido, entre otros, en el artículo 26,3 de la Declaración de los Derechos humanos de la ONU en 1948; en el artículo 13,3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas en 1966; y en la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza de la UNESCO en 1970. En España el artículo 27,3 de la Constitución afirma el derecho que asiste a los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones. De los Acuerdos vigentes entre la Santa Sede y el Estado Español se deduce con toda legitimidad que la Religión Católica es “una disciplina específica y rigurosamente escolar, ordinaria para quienes la soliciten, equiparable al resto de las disciplinas en su currículo”. Si un gobierno trata de marginar la enseñanza de la Religión haciendo que su nota no cuente como la de otras asignaturas o promueve que se oferte entre Religión o estudio/parchís/irse a casa está violentando la ley. Por un pretendido laicismo, que no respeta el derecho a la libertad religiosa de los padres, aparta unos contenidos que le molestan profundamente porque traen consigo una libertad que no entienden o no quieren entender. Los padres tienen el derecho y el deber de custodiar un derecho tan fundamental para sus hijos, exigiéndolo por las vías que consideren más oportunas.

José Ignacio Moreno Iturralde.