Dignidad humana

9.2.05

Sanidad permitirá seleccionar embriones a padres que necesiten curar a otros hijos

ABC, 9.II.05

Se estudiará «caso a caso» y sólo se autorizará en «situaciones excepcionales», pero la nueva Ley de Reproducción Asistida permitirá que varias familias españolas puedan concebir un bebé seleccionado genéticamente para curar a otro hijo enfermo. Ayer la ministra de Sanidad, Elena Salgado, aprovechó una conferencia en el «Club de Diálogos para la Democracia» para anunciar esta iniciativa y contar a grandes rasgos lo que será la próxima Ley de Reproducción Asistida.

La nueva norma, que sustituirá a la aprobada por el Partido Popular en 2003, podría llegar al Consejo de Ministros a finales de marzo y entrar en vigor antes de fin de año. El Ministerio de Sanidad envió también ayer el borrador del documento a las Comunidades Autónomas y al resto de sectores implicados para comenzar la tramitación del proyecto. He aquí las claves de una ley que «quiere facilitar el acceso de las parejas estériles a los tratamientos y proporcionar más garantías a la sociedad», resumió la ministra Salgado.

Diagnóstico genético de embriones. Esta técnica que se utiliza para descartar enfermedades genéticas en los embriones antes de implantarlos en la madre, se aprueba ahora para curar a otros niños. Con la nueva ley, el diagnóstico genético preimplantacional se utilizará para seleccionar embriones sanos y también para elegir aquel que sea compatible genéticamente con su hermano enfermo. De modo que al nacer sea el donante perfecto. En Estados Unidos y Gran Bretaña se utiliza este procedimiento desde el año 2000 para evitar la muerte de niños con graves enfermedades de la sangre como la anemia de Fanconi, la talasemia o algunas leucemias. El Instituto Valenciano de Infertilidad tiene en estos momentos ocho parejas que esperan luz verde para dar una nueva oportunidad a sus hijos, aunque todavía deberán esperar a la aprobación de la ley.

El borrador establece claramente que cada caso deberá ser autorizado por la autoridad sanitaria correspondiente y con informe favorable de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida. Se atenderán enfermedades «con un diagnóstico grave, muy preciso y cuando no se busque una selección de individuos o de la raza».

Clonación reproductiva. Queda prohibida expresamente la clonación de seres humanos con fines reproductivos, como ordena la Constitución Europea. Nada se dice de las técnicas de transferencia nuclear o clonación terapéutica, que podrían incluirse en la Ley de Investigación y Biomedicina en la que también trabaja el Gobierno.

Nuevas técnicas y tratamientos. El borrador de la ley especifica las técnicas acreditadas que podrán utilizarse, como la inseminación artificial o la inyección directa de espermatozoides en el óvulo (ICSI), por ejemplo. Pero se permitirá incorporar nuevas técnicas, a medida que aparezcan avances. Eso sí, «previa autorización de la autoridad sanitaria para su práctica provisional y tutelada como técnica experimental». El Ministerio de Sanidad también actualizará, mediante Real Decreto, las nuevas técnicas.

Tres embriones por tratamiento. Como en la legislación actual, la nueva ley prevé implantar un máximo de tres embriones por ciclo, con una salvedad: se elimina el límite en la fecundación de óvulos.

Sin límite de edad para ser madre. La nueva ley no regulará un fenómeno creciente, el de las «madres abuelas». Sólo se especifica que las mujeres que se sometan a estas técnicas sean mayores de edad y capacitadas para tomar decisiones. «La maternidad a una edad clínicamente inadecuada» será valorada por cada centro. Como la anterior, la ley también prohíbe expresamente las «madres de alquiler».

Investigación con embriones. La norma generaliza la investigación con los embriones sobrantes. La anterior norma sólo permitía que se utilizaran los que se habían congelado antes de la entrada en vigor de la ley de 2003. Sólo se autorizará con consentimiento escrito de la pareja. Además sólo se utilizarán embriones que no tengan más de 14 días desde la fecundación del óvulo y en proyectos autorizados.

Congelación de óvulos y embriones. Se mantendrá hasta el momento en que los responsables médicos consideren que la donante no reúne los requisitos clínicos para pasar por un tratamiento de reproducción asistida. Es decir, más allá de la vida fértil.

Donaciones confidenciales y gratuitas. En este capítulo no cambia nada respecto a la legislación anterior. Los donantes de óvulos y espermatozoides no podrán vender sus gametos y sólo recibirán una compensación por las molestias. También se mantiene la confidencialidad de los donantes, contra una tendencia que triunfa en Europa. Suecia, Holanda y el Reino Unido ya obligan a hacer público el nombre de los donantes.

Control de calidad de los centros. La nueva ley obligará a las clínicas de reproducción asistida a hacer públicas sus tasas de éxito. Los procedimientos empleados, los embarazos y otros indicadores de calidad se recopilarán en un Registro de Actividad que ayudará a las parejas infértiles a saber en qué manos se ponen.