Dignidad humana

22.2.05

Principios básicos sobre la realidad

La primera cuestión clave sería redescubrir que las cosas son como son, con independencia de como nos gustaría que fueran. El poeta Antonio Machado escribió “el ojo al que tú ves no es ojo porque le miras, es ojo porque te ve”. No se trata en modo alguno de afirmar un conformismo cobarde sino precisamente de tomar la realidad tal y como es para poder hacer algo creativo.

Todo esto no son sólo consideraciones intelectuales sino planteamientos que afectan a nuestra vida y a nuestra civilización en cuestiones tales como la dignidad de la persona humana, el derecho a la vida y todos los derechos humanos fundamentales, tan misteriosamente pisoteados como defendidos.

Pasamos a explicar una serie de principios que consideramos básicos en la realidad. Los aficionados al fútbol somos conscientes de hasta qué punto los intereses de nuestro equipo favorito pueden cambiarnos la realidad de una confrontación deportiva :¿fue o no fue penalti?... Nos parece más claro o evidente lo que pensamos de las cosas que la verdad de las cosas en si mismas. Sin embargo la verdad es anterior a nuestra apreciación de la verdad. Por este motivo hemos de fijarnos más en la realidad y menos en nuestra interpretación interior. En este sentido es más importante ser verdaderos que ser “auténticos” o coherentes con nosotros mismos. Cuentan de dos aviones a reacción que a una gran altura y en medio de una gran turbulencia aérea uno comunicó al otro que estaba volando al revés. La respuesta fue que él iba bien y el que estaba al revés era precisamente el que avisaba del peligro. Aquellos aviones no estaban diseñados para volar boca arriba durante mucho tiempo. Uno de los dos tenía el panel de referencias averiado. Desgraciadamente se estrelló.

La segunda cuestión es la afirmación del sentido de la vida pese a las injusticias, desigualdades y absurdos parciales que de hecho se dan. Es cierto que ocurren cosas que parecen no tener ningún sentido, por ejemplo la muerte de un familiar joven que tenía toda la vida por delante. La tentación del absurdo se hace fuerte en esas ocasiones. Sin embargo cabe ahora decir que un absurdo total no es posible. El absurdo es lo contrario al principio de no contradicción: “una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido”. La no contradicción es un principio condicionante de realidad. El absurdo total es imposible de la misma manera que lo es un círculo cuadrado.

¿Es aplicable el absurdo total al sin sentido de la muerte de una persona? Pensamos que si. Las personas son lo más relevante de la realidad. Si una muerte no tiene algún sentido satisfactorio tampoco lo tiene la vida. Si las penas de muchos hombres no tuvieran sentido tampoco lo tendría el bienestar de otros; es decir: nada tendría sentido. Es posible que estos razonamientos no sean de consuelo frente a las atrocidades de las guerras, las severas injusticias o la pérdida de seres queridos. Sin embargo nos ofrecen una muy discreta tarjeta de esperanza: aunque nos supere la captación del sentido de muchos sucesos eso no significa que no lo tengan.

Actualmente, para algunos sectores de pensamiento, está arraigada la postura de renunciar a la búsqueda de un sentido para la vida. Quizás sea, en parte, porque la voluntad puede en algunos casos, por desengaños u otros motivos, querer aceptar el absurdo… pero la razón lo impide y es la razón la que debe guiar a la voluntad.

El tercer principio es el de la entidad del mal y del bien. La idea de fondo es de Tomás de Aquino (siglo XIII); aunque se remonta a Agustín de Hipona ( s.IV-V). Todo lo que tiene un orden tiene un sentido. Todo lo que tiene un sentido tiene una verdad. Toda verdad es un bien, así como una armonía o belleza. Por tanto el mal es una falta de bien y no al revés porque el mal es como un agujero en el queso. El agujero es en el queso no el queso en el agujero. El mal es similar a la herida que es en el cuerpo y no el cuerpo en la herida. Otro ejemplo: las sombras son por las luces y no las luces por las sombras. Esta argumentación supone un apoyo consistente para un optimismo realista.

José Ignacio Moreno