Dignidad humana

24.2.05

Originalidad y matrimonio

La originalidad puede ser entendida como ir a los orígenes de uno mismo. El pueblo o la ciudad donde uno ha nacido, la “patria chica”, es el lugar donde uno está bien con el entorno y consigo. Hay niveles más profundos de este bienestar. El hombre, explica el profesor Millán Puelles en su libro “La estructura de la subjetividad” tiene una tendencia a abrirse a la realidad exterior -especialmente las personas con las que convive- y otra a cerrarse. De que la primera tendencia gane a la segunda depende su felicidad. Por esto, según la idea que estamos desarrollando, es verdaderamente original el que piensa en los demás lo más habitualmente posible. El hombre descubre gran parte de su identidad en el compromiso con los demás. La ley del don de sí es la condición verdadera y originaria condición del ser humano.

El matrimonio debe entenderse en consonancia con dicha ley. Así es como también se entenderá el hecho de que algunas personas permanezcan solteras por motivos nobles y solidarios. Conviene decir que el hombre, por ser persona, no está finalizado por la especie; no está obligado a casarse y tener hijos. Hay motivos nobles que justifican el estado de soltero...como puede ser atender a unos padres mayores, o dedicarse plenamente a cuidar a personas necesitadas. Si además se trata de una llamada sobrenatural la razón es más profunda. Por otra parte cómo ha señalado Juan Pablo II reflexionando sobre el Evangelio “el matrimonio es signo de los tiempos y el celibato es signo de la plenitud de los tiempos”.

Respecto a la unión matrimonial consideramos interesante la enseñanza de una persona mayor. Decía: “hay dos tipos de hombres...los que piensan demasiado si esta mujer me convendrá mucho o poco; y los que piensan más en ella que en si mismos. A estos últimos les acaba saliendo todo mejor”.

Un refrán popular afirma: ”la boda y la mortaja...del cielo baja”. Nuestra vocación en la vida tiene más de cosa caída del cielo que de búsqueda personal. Viktor Frankl en su obra “El hombre en busca de sentido” tiene una idea que puede ser aplicable a este tema: “más importante que lo que tú esperas de la vida es lo que la vida espera de ti”. Elegir es interesante y necesario en muchas ocasiones. Sin embargo imaginemos que alguien importante nos llama para algo que valoramos...la alegría es mayor. Es mucho más ilusionante ser elegido que elegir.

José Ignacio Moreno