Dignidad humana

22.2.05

La lectura y la formación

Una forma estupenda de ir mejorando nuestra comprensión del mundo es la lectura. Una ordenada afición a la lectura nos ayuda a diferenciar todos los planteamientos vistos en el punto anterior. Como es lógico leeremos muchas cosas entretenidas o agradables sin grandes pretensiones intelectuales, pero en bastantes ocasiones contienen un mensaje que conviene saber valorar.

Alguien ha dicho que tu futuro depende de lo que lees; puede ser cierto. Estamos de acuerdo en la importancia de los libros en el proceso de la formación de la personalidad. Leer libros, con medida, nos lleva a conocer cosas nuevas y a interesarnos por ellas. Cada libro nos da ideas para vivir. La oferta es variadísima; de ahí la importancia de saber bien lo que se lee. También existen libros que siembran el desengaño y la decadencia y, por esto, conviene tener orientación sobre lo que uno va a leer. Recomendamos, como idea inicial, que los libros tengan un planteamiento más o menos acorde con los principios básicos de la realidad antes explicados. Ayuda a acertar tener uno o varios buenos amigos que nos asesoren sobre libros adecuados a nuestra edad y circunstancias.

Con el paso de los años se suele disponer de menos tiempo. Como se ha escrito “si esperas a tener tiempo para leer no leerás nunca”. Sacar un cuarto de hora al día de alguna parte con constancia supone que al año habremos leído un buen número de libros y a lo largo de nuestra vida dispondremos de un nivel cultural interesante.

José Ignacio Moreno