Dignidad humana

27.1.05

Sobre embriones humanos y desarrollo científico

-¿Es el embrión humano una persona? -El término persona es quizás bastante arbitrario. Por ejemplo, el Código de Derecho Civil español, afirma que se es persona jurídica a las 24 horas de nacer. Tal vez es más importante en la práctica hablar de vidas humanas. Un embrión es una vida humana. Aristóteles puso un ejemplo que nos puede ayudar: Supongamos un fuego que es tapado por una campana de cristal. Es propio de la naturaleza del fuego el tender hacia arriba; pero en este caso no puede y no por ello deja de ser fuego. Es decir: se es tal cosa cuando se tienen las capacidades para ejercer los actos propios, aunque accidentalmente no puedan hacerse. El caso del embrión es algo parecido a lo que le ocurre a un enfermo que está en coma. ¿Diríamos que ha dejado de ser persona porque no es capaz de comunicarse, andar, etc.?

-¿Hay científicos que afirman que en los primeros días el embrión no es individuo porque se puede dividir en varios dando lugar a mellizos, trillizos, ...? -Una cosa es la unidad y otra la divisibilidad. Un árbol es uno; si le quitas una rama y la plantas en otro lugar puede surgir un nuevo árbol. O una lombriz: si la partes en dos puede dar lugar a dos lombrices; pero la primera era una. De igual manera un embrión humano en sus primeros días tiene células, que al ser totipotenciales, pueden dar lugar -si se dividen- a varios embriones, pero eso no niega que el embrión inicial sea una vida humana.

-Actualmente está en expansión la medicina regenerativa y el uso de células madre. ¿Qué piensas respecto al uso de células madre adultas y embrionarias para el progreso y la salud de la humanidad? -Las posibilidades de utilización de células madre -tratables para ser convertidas en células de diversos órganos- se presenta como una revolución para el mundo de la sanidad. Como es sabido hay células madre de dos orígenes distintos: las que proceden de tejidos adultos –por ejemplo de la grasa- y las que proceden de embriones humanos. A estas alturas se pueden hacer una serie de consideraciones: -Hasta la fecha todos los tratamientos clínicos con éxito llevados a cabo –de los más recientes son los del equipo que dirige el cirujano español Damián García Olmo- se han realizado con células madre adultas. –Tales células no producen ningún rechazo puesto que provienen de tejidos adultos del propio paciente. –La capacidad de diferenciación y convertibilidad de las células madre adultas es bastante mayor a medida que aumentan las investigaciones.

Vayamos ahora a las células madre que provienen de embriones: -Su capacidad de diferenciación es lógicamente muy grande. -No existe hasta hoy ningún logro clínico satisfactorio. –En los experimentos hasta ahora realizados se ha demostrado que producen tumores. –Tienen el problema de tener que subsanar el rechazo del paciente al no ser una célula suya. –A diferencia de las células madre adultas no son capaces por si solas de ir, a través de la sangre, al tejido afectado.

Un congreso finalizado el mes de diciembre de 2004 en Madrid y organizado por la Asociación AEBI ha congregado expertos nacionales e internacionales en esta materia, como la Doctora Catherine Verfaillie, Christof Stamm y el ya citado Damián García Olmo, entre otros. Tales especialistas han constatado la superioridad de la eficacia de los tratamientos con células madre adultas.

Desde un punto de vista ético las células madre adultas no tienen ningún reparo. Las embrionarias, al proceder de embriones humanos, suscitan un gran debate: desde los que no ven ninguna barrera ética hasta los que defienden la dignidad de todo embrión humano por el hecho de que todos hemos pasado por idéntica fase embrionaria y consideran reprobable tratar al embrión como un mero objeto, degradándose así la dignidad humana.

-Entonces… ¿Por qué ese afán de investigar con células madre embrionarias? -Según el investigador español Benito Fraile porque de ellas pueden salir líneas celulares. Las líneas celulares son células que se reproducen indefinidamente; algo parecido a ramas de geranios que dieran nuevos geranios. El interés de estas líneas consiste en que se puede experimentar sobre ellas viendo como reaccionan; pero no tienen ninguna aplicación clínica clara. Esto no excluye que tras muchas investigaciones se pudiera llegar a algún conocimiento de interés para aplicación médica. Hay otro interés inmediato: Quien cree una línea celular tiene una patente y, por tanto, una fuente de ventas para centros de investigación interesados. Es decir: el uso de células madre embrionarias, que supone la destrucción de embriones humanos, no tiene una finalidad médica directa, sino de investigación; siendo para algunos un atractivo negocio.

-Todo el problema de la acumulación de embriones proviene de las técnicas de fecundación in vitro. ¿Acaso no es un avance poder dar hijos a personas que no pueden tenerlos? -Es muy duro querer tener hijos y no poder tenerlos. Las técnicas de fecundación in vitro lo permiten. Sin embargo hay muchos personalidades relevantes –científicos y humanistas- que afirman que el único modo digno de la persona humana de tener hijos es por la mutua donación psíquica y corporal entre el hombre y la mujer. Estrictamente hablando no se puede “tener derecho a un hijo”: un hijo no es una posesión; sino un don personal. Muchos se han mofado, en la práctica, de esta interpretación, considerándola un escrúpulo. El resultado ha sido el grave problema de la congelación de embriones humanos. Vidas humanas, aunque embrionarias, congeladas como si fueran objetos o productos. Posteriormente se han desarrollado leyes que llaman a estos embriones “estructuras biológicas”; bastantes de las cuales se destinarán a investigación.

-Entonces, hay que censurar la ciencia. –Lo que hay que censurar es la manipulación de seres humanos. La ciencia es considerada por algunos como algo imparable: “ninguna convicción ha de interponerse a su desarrollo”. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que eso supone ya partir de una convicción. Otros preferimos defender que la ciencia está al servicio del hombre y de toda vida humana. Cuando las férreas convicciones de una ciencia deshumanizada sacrifican a miles de vidas humanas indefensas e incipientes en la mesa de un pretendido progreso se está recorriendo a gran velocidad la senda de un biofanatismo de severo pronóstico.

Las clínicas de fertilidad se lucran con una actividad en la que tantos seres que podrían llegar a ser niños son utilizados como objetos. Esto supone que algo grave está ocurriendo en nuestra civilización.

La realidad es tozuda y los intereses golosos. Los embriones son vidas humanas que no deben ser producidas. Todos esos miles de embriones que de hecho se fabrican son tratados como cosas. Resulta cínico no otorgarles un respeto cuando todos y cada uno de nosotros hemos pasado por idéntica fase embrionaria. Una sociedad con tanques congeladores de embriones humanos demuestra tener una mente torpe o un corazón de hielo, o ambas cosas. Los valores de una civilización noble y solidaria requieren hipotecas y límites, y al menos una convicción: la defensa incondicionada de toda vida humana, sea cual sea su situación. De lo contrario se obtendrán “beneficios parciales” pero al coste de devaluar la dignidad de la vida humana. Ser humano y ser objeto de producción son dos nociones contradictorias.

Urge clarificar, establecer y defender el estatuto del embrión humano. La situación actual es delicada pero mujeres y hombres con preparación y sin prejuicios respecto a la realidad pueden y deben implicarse en esta apasionante tarea en la que nos jugamos, ni más ni menos, que nuestra propia identidad.

-¿Hay algún tipo de acuerdo sobre el estatuto legal del embrión humano? -Está claro que estamos en unos momentos históricos para la biotecnología. Escuchamos un espectro de voces: desde los que opinan que los embriones humanos no son más que células a las que es lícito sacarle partido terapéutico hasta los que consideran que todo embrión debe ser respetado por ser un individuo de la especie humana. Surgen leyes al respecto que son modificadas al llegar al poder nuevos gobiernos con distintas ideas. No existen todavía criterios estables. La clonación terapeútica es objeto de polémica en el mundo entero. Quizás convendría obrar con más inteligencia y menos oportunismo hasta llegar a un estatuto jurídico de lo que es un embrión. Dedicar tiempo, sin prisas, a que reconocidos expertos en biología, derecho, filosofía, medicina, sociología, intentaran llegar a un marco de consenso, sin prejuicios, sobre lo que realmente es el embrión humano y cuál podría ser el tratamiento legal más adecuado que se le puede aplicar. Existen expertos asesores de bioética en los gobiernos pero no parece que exista un estatuto legal del embrión realizado por organismos internacionales que pueda influir provechosamente en las leyes. Mientras no se haga esto, legislar sobre materia tan delicada parece bastante poco digno.

-¿Qué diferencia existe entre embriones y pre-embriones? -Respecto a los “preembriones”, en ocasiones llamados “pre-embriones sobrantes” lo que realmente sobra es lo de “pre”. No hay peor sordo que el que no quiere oír porque se han dado múltiples argumentos biológicos para demostrar que la vida humana es un continuo desde la concepción, con un ADN propio, y que no hay nada esencialmente distinto en el día catorce respecto al trece; donde algunas leyes –como la española- consideran al embrión de segunda categoría o pre-embrión por un acuerdo absolutamente arbitrario y sin fundamento real.

-Respecto a los embriones que no son viables...¿Puede ser interesante utilizarlos para obtener avances médicos? Otro asunto consiste en considerar si los embriones humanos que se van a utilizar están vivos o muertos. En este último caso algunos son de la opinión de que no hay ninguna objeción ética para su utilización. Convendría recordar que el hecho de congelar un embrión supone ya ponerle en un serio peligro. Según los datos de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva el 50% de los embriones congelados mueren en el proceso de descongelación y tan sólo el 16% logra implantarse con éxito en el seno de la madre. Es decir: de hecho, la congelación de embriones lleva a la mayoría de ellos a su inviabilidad vital. Al utilizar embriones muertos, cuyas células pueden ser reactivadas, se utilizan vidas embrionarias a las que, de antemano, no se las había situado en su destino natural sino en una situación de alto riesgo.

-Antes has mencionado la clonación terapeútica. Los que no tienen ninguna objeción para experimentar con embriones vivos piden la posibilidad de legalizar la clonación humana, a través de una transferencia nuclear, con fines terapéuticos. Esto supone la producción de embriones humanos con el exclusivo fin de su utilización como banco de tejidos. Conviene recordar también que todavía hay un gran desconocimiento de los factores que intervienen en el proceso de la clonación, que hace falta un elevado número de óvulos para que se produzca tal clonación y que este proceso no se hace con el ADN de una fusión de gametos sino con el ADN de un núcleo celular proveniente de un adulto, con las consecuencias que ello pueda traer consigo.

Además de estas cuestiones de biotecnología hay algo que considero más importante: La legalización de la clonación terapeútica, como ha ocurrido en Inglaterra y puede ocurrir en España, supone la creación de embriones humanos con la única finalidad de utilizarlos como bancos de tejidos. Personalmente esto me recuerda a las ideas de un libro que escribió el agudo polígrafo inglés Lewis titulado “La abolición del hombre”: el hombre se convierte en un objeto para el hombre.

-Tal y como lo planteas el panorama parece bastante oscuro. –Quizás se entienda todo mejor con un ejemplo que no es nuevo. La energía nuclear ha hecho y hace mucho bien a la humanidad; también ha causado gravísimos males. Con energía nuclear se puede abastecer a ciudades enteras; o destruirlas. Algo parecido ocurre con la biotecnología: Se están haciendo descubrimientos asombrosos sobre el mecanismo regenerativo celular que ,aplicados a terapias clínicas, ya producen resultados satisfactorios. Mucho más se puede avanzar. Al mismo tiempo hay científicos y clínicas que no quieren contemplar y respetar la incipiente vida humana porque tal respeto va frontalmente contra su negocio. Progresar…¿Hacia donde?

-¿Qué piensas del progresismo aplicado al terreno biomédico? –Hace cuarenta años, menos incluso, parecía una barbaridad legalizar el aborto. Hoy muchos lo ven como un logro social. Ahora nos parece que hacer híbridos entre hombres y animales es una aberración; pero en un futuro quizás muy lejano puede verse de otra manera. Según un criterio “progresista” no hay una naturaleza que respetar. Sin embargo, es el criterio de la naturaleza el que debe ser respetado: esa es la verdadera condición del progreso humano. A algunos les afectará en el bolsillo, a todos en la dignidad.

José Ignacio Moreno Iturralde

2 Comentarios:

  • Hace unas horas discutia con una señora sobre estos temas. Le enseñé fotos de abortos y se espeluznó. No las había visto nunca, ni sabía lo que se hacía en un aborto. Después le hablé de que en 2006 hubo 97.000. Me dijo: "En el mundo,¿no?".

    Cuando le dije que en España se echó las manos a la cara.

    El problema está en que algunas personas no conciben la VIDA HUMANA si no tiene ya la forma de una persona, con lo que es dificil explicarles por que esta mal abortar desde el dia 1 del embarazo.

    FELICIDADES POR ESTE BLOG. PIENSO DIFUNDIR ESTE Y OTROS ARTICULOS.

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    By Blogger Zozi Poto, at 1:12 a. m.  

  • Llegué a este blog buscando un poco de cordura. Gracias!

    By Anonymous Marcelo (Arg), at 5:23 a. m.  

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