Dignidad humana

27.1.05

Diálogo sobre sexualidad y vida

-¿Son buenas las relaciones sexuales si un chico y una chica se quieren? –Conviene aclarar varias cosas; lo primero es saber qué es querer. Ya hemos dicho que querer o amar es más que gustar, desear o tener afecto. Querer a alguien es querer lo mejor para esa persona; no sólo quererla para mi. Las relaciones sexuales están abiertas a la vida por naturaleza. El marco propio y estable para ello es el matrimonio. En el matrimonio es donde uno puede afrontar las consecuencias de las relaciones sexuales. Si uno no es capaz de esperar al matrimonio sabe muy poco lo que es amar, que también significa entrega y sacrificio.

-Pero actualmente está asumido que todo el mundo tiene relaciones sexuales antes de casarse. –Todo el mundo no. Hay más chicas y chicos de los que piensas que tienen motivos suficientes y la fortaleza necesaria para vivir de acuerdo al sentido común, al que ayudan las convicciones morales. Tienes razón en que hay una gran trivialización de la sexualidad y que existe mucha promiscuidad, pero eso no es un avance sino un retroceso que pasa factura a la persona.

-¿Hacen mal los poderes públicos en fomentar las campañas de preservativos? Desde hace casi veinte años se viene insistiendo desde los distintos gobiernos españoles y en muchos lugares del mundo en fomentar el uso de los preservativos. Una razón es intentar frenar la pandemia del SIDA que ha matado a millones de personas y sigue transmitiéndose, entre otros modos, por vía sexual. Recientes estudios de finales de 2004 han revelado que tan sólo en los países, como Uganda, en los que se ha fomentado la abstinencia y la fidelidad a la pareja, ha descendido considerablemente esta tremenda enfermedad. El ser humano se mueve por costumbres. En España, en 1999, el 72% de las mujeres usa anticonceptivos –la mitad de las veces se trata de preservativos-. Si se fomenta la promiscuidad las personas acaban abusando de la sexualidad y se llegan a hombres y mujeres enfermos en cuerpo y espíritu; encadenados y reprimidos por sus pasiones. Además, el preservativo no es infalible y puede dejar transmitir el SIDA entre un 15-20 % de los casos.

-¿A qué se debe, según tu opinión, la llamada revolución sexual? -La respuesta no es sencilla. Esta revolución comienza a manifestarse sobre todo en Estados Unidos en los años sesenta del siglo pasado. Influyen muchas cosas y no soy ningún experto en esta cuestión. Podríamos elucubrar sobre el papel tremendo de la segunda guerra mundial y de otras guerras posteriores sobre las convicciones de los jóvenes; pero hay un dato distinto y concreto: la aparición de la píldora abortiva.

-¿Qué diferencia ética existe entre el uso de preservativos y los llamados medios naturales de la regulación de la natalidad? -El matrimonio, por naturaleza, está abierto a la vida. Negar las fuentes de la vida es antinatural y contrario al cristianismo. Lo que ocurre es que marido y mujer, por motivos graves, pueden ponerse de acuerdo en hacer uso del matrimonio, temporalmente, en periodos infecundos de la mujer. Si, a pesar de esa medida, la mujer quedara inesperadamente embarazada –cosa no imposible-, los cónyuges aceptan la maternidad y paternidad correspondientes. El uso del preservativo, que hoy se emplea masivamente, supone separar de raíz la sexualidad de la procreación, alterando la naturaleza de las personas.

-Se dice que la píldora del día después no es abortiva pues hace efecto antes de la implantación del embrión en el útero materno. -Quienes digan eso no aciertan. El embrión tiene desde el momento de la concepción un código genético perfectamente identificado que va desplegando sus potencialidades y desarrollando el organismo; el hecho de que todavía no se haya implantado en el útero no significa que no sea una vida humana.

-¿Te das cuenta de que lo que afirmas choca frontalmente con la legalización y practica habitual del aborto? Está claro. El hecho de la libertad y la autonomía de la mujer y del hombre no les da derecho a matar a un ser humano, aunque sea un feto de pocas semanas. Existen vídeos en internet en los que se puede ver la cruda realidad del aborto. Atravesamos una época de profundo cinismo en este aspecto. Si se quisiera saber la realidad de las cosas se darían a conocer por televisión estas películas que muestran la barbaridad que supone un aborto.

-Entonces, según tu opinión, no cabe el embarazo no deseado. -El embarazo no deseado no da derecho a eliminar al feto. El que va a nacer es lo que es, independientemente de que sea deseado o no. Según esa lógica del deseo o no deseo se podría suprimir la vida de un niño recién nacido si al final se considera que no es deseado. En España, desde el año 1985 en que se aprobó el aborto se han eliminado unos 750.000 seres humanos hasta el 2002. En 2003 se han practicado 79.788 abortos reconocidos. Ahora ya rebasaremos los 800.000. Actualmente se produce en España un aborto cada siete minutos. La ley española es sistemáticamente vulnerada. Tal ley contempla que se pueda abortar por malformaciones del feto, por violación o por grave peligro físico o psíquico de la madre –este caso no tiene límite en el tiempo de la gestación-. El hecho es que casi el 98 % de los motivos alegados son el peligro psíquico de la madre. Es decir: aborta quien quiere y, como ha dicho alguna clínica abortista, el no desear el embarazo es motivo suficiente para que un médico de la propia clínica abortista firme el supuesto de peligro psíquico. Nadie hace nada para impedir esto, a excepción de grupos a favor de la vida con su testimonio, que ha hecho entrar en razón a no pocas madres, pero que no puede impedir la práctica del aborto. El gobierno español, en 2005, quiere ampliar el aborto. La ONU lo promueve a nivel mundial como panacea para frenar la pobreza.

-¿No es cierto que el aborto podría mejorar la calidad de vida de los países más pobres? -Desde luego la calidad de vida del niño abortado no. Lo que quizás tendríamos que afrontar los países del primer mundo es una “vida de calidad”; me explicaré: el 80% de la población mundial cuenta con el 20% de los recursos; mientras que el 20% de la población mundial tenemos el 80% de los recursos. Podríamos ayudarles mucho más con un mercado con rostro humano. Solucionar sus problemas promoviendo el aborto es, como diría Chesterton, similar a solucionar los problemas del peinado cortando la cabeza.

-¿No es utópico todo lo que planteas? -Supongo que en su momento fue utópico el abolir la esclavitud, el voto democrático de las mujeres, o hablar por un teléfono móvil.

-¿Qué hacer entonces? -En primer lugar está el ejemplo personal.Una vez leí que “cada persona representa a la humanidad”. Después plantear la profesión con una dimensión de servicio a la vida: los médicos afirmando con sus actos toda vida humana; los arquitectos haciendo casas dignas para una familia; y todo profesional haciendo de su oficio una ocasión de ayuda a los demás y de realización personal. Juan Pablo II ha afirmado que la cultura de la vida se hace pensando en los demás. Bien puede valer esta afirmación para todas las creencias; está claro que generosidad y vida van de la mano; así como egoísmo y muerte. Además toda persona creyente puede rezar y mucho por esta cuestión, nunca mejor dicho, tan vital.

José Ignacio Moreno Iturralde

1 Comentarios:

  • buenas tardes tengo un comentario me dices que si hay una leyenda o mito sobre el significado de los chupetones

    By Anonymous Anónimo, at 10:35 p. m.  

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