Dignidad humana

27.1.05

Diálogo sobre la familia

-¿Piensas que hay una crisis de la familia? –Si. Mis datos se refieren sobre todo a España: El número de matrimonios rotos ha ido progresivamente en aumento; en los últimos datos españoles el número se rupturas anuales es algo más que la mitad del número de matrimonios celebrados. Según el Instituto de Política Familiar, en 2002, hubo 115.049 rupturas –(73.427 separaciones y 41.622 divorcios)- frente a 209.065 parejas que contrajeron matrimonio. Nuevos datos cifran el número de rupturas familiares españolas, en 2003, en 126.742.

-¿A qué lo achacas? –Son bastantes los factores pero pienso que hay uno fundamental: la secularización de la sociedad.

-¿En qué consiste la secularización? –En un alejamiento social de la dimensión religiosa del hombre. En muchos países, por ejemplo España, se habla de la laicidad del Estado: Las cuestiones religiosas no pueden entrometerse en las decisiones del Estado. En parte esta situación se debe a un efecto rebote de épocas anteriores donde hubo una gran relación entre política y religión.

-¿No es bueno que sea así? –Es bueno que haya una separación entre Estado e Iglesia; con una autonomía para ambos; lo que no es correcto es reducir la religión a la conciencia y a los muros de la parroquia, la mezquita o la sinagoga. Existe el derecho a manifestar públicamente la religión que se profesa, siempre que se respete a los demás.

-¿Entonces no es bueno para los que no creen poder vivir familiarmente como les de la gana? –La libertad es algo estupendo pero hay que entenderla bien. Crean o no crean en ninguna religión, las personas tienen una serie de obligaciones y compromisos. Si se persigue a un ladrón no es porque la policía sea religiosa sino porque pretende proteger a los ciudadanos. El matrimonio, civil o canónico, supone una serie de compromisos. La actual idea socialista, año 2005, de que a los tres meses el matrimonio civil se pueda romper unilateralmente y sin aludir motivo alguno no parece razonable en absoluto: el matrimonio queda así por debajo de las obligaciones de muchos contratos.

-La verdad es que ya hay muchas parejas que viven juntas sin estar casadas. –Así es, pero eso es otra cuestión. Las parejas de hecho no son equiparables a un matrimonio porque en el momento que quieran cada uno puede irse por su lado salvo que hayan optado por alguna regulación legal que retrase temporalmente esa posibilidad.

-¿No puede llegar a ser más auténtica la pareja de hecho que el matrimonio? –Tal vez si, pero es más importante ser verdadero que ser auténtico. El amor es algo muy serio y por esto hay que entenderlo bien. El amor humano se ordena a la mutua ayuda y a la vida. Los hijos necesitan de un padre y una madre estables para poder desarrollarse de un modo integral y satisfactorio. La vida matrimonial no es fácil. La fidelidad cuesta, pero une. La entrega acrecienta el amor. No puede existir el mismo amor entre dos personas que cuando quieran rompen su vínculo que entre dos personas que se han entregado uno al otro para toda la vida. Una vez leí esta frase: “El amor nunca pasa y si pasa no es amor”.

-Entonces, casarse es muy arriesgado. –Toda decisión seria conlleva riesgos y más una de este estilo. Hay casos de nulidad matrimonial que conviene conocer, aunque ahora no los vamos a ver aquí. Por otra parte es posible que la convivencia entre dos cónyuges se haga insoportable y esto justifique que se separen. Pero si se cultiva el amor todos los días acaba por dar mucho fruto. Tener motivos religiosos ayuda a los humanos. El cristianismo se basa en la realidad de la familia. La gracia de Dios -ya sé que para esto hay que tener fe- actúa y ayuda. Invertir en familia es la mejor inversión porque el hogar familiar es un reducto imprescindible de libertad. La familia es el lugar donde uno puede caerse muerto y, por lo tanto, el mejor sitio para levantarse vivo todos los días; y esto vale para cristianos y para no cristianos.

-Volvamos a los problemas actuales del matrimonio. ¿Cuáles te parece que son, además de la secularización? –Otro problema es la compatibilidad entre vida laboral y vida familiar. El hecho de que desde hace tres décadas la mujer haya aumentado su presencia en la vida laboral fuera de casa es una realidad con aspectos muy positivos; pero no cabe duda que comporta ciertas limitaciones para la familia. Hay un tema más profundo a este respecto que afecta también a los padres. Hace pocos meses escuché una conferencia en que se hablaba de la crisis de la figura del padre. No es fácil, según parece, encontrar a padres que madruguen los sábados para enseñar un deporte a sus hijos. Nuestra sociedad está bastante acelerada; el tiempo parece un bien escaso. El tiempo dedicado al trabajo se come al tiempo familiar que, con frecuencia, está demasiado invadido por la televisión y otros medios de comunicación. Además están la inseguridad laboral, la dificultad económica para adquirir una vivienda en propiedad, etc. De todos modos pienso que una jerarquía de valores y las virtudes personales hacen triunfar la vida familiar pese al actual sistema de trabajo. Paradójicamente España es el país con menos tasa de natalidad de Europa (1,26 hijos por mujer en 2002) y, al mismo tiempo, el país con mayor número de familias numerosas: ocho millones de españoles pertenecen a una familia numerosa –como hoy se definen: al menos con tres hijos-

-Desde hace décadas parece que se valora mucho más el amor que la conveniencia a la hora de contraer matrimonio. No dudo de que esto es un gran logro. -Desde luego. Es muy importante saber qué es el amor. Se trata de una realidad con muchas facetas y muy difícil de definir; aunque se pueden decir bastantes cosas. El amor no se reduce a la atracción física; ni siquiera a la psíquica –a la “química” entre un hombre y una mujer-. Todo esto cuenta pero el amor supone ir más allá: entregarse. Querer a alguien es querer lo mejor para esa persona; entender sus defectos, ayudarla con no poco espíritu de sacrificio o abnegación. Una vez escuché una frase que me gustó: “El amor nunca pasa y si pasa no es amor”.

-¿Cuándo dirías que un amor es verdadero? -En la película “Mejor imposible” un escritor bastante enrarecido de carácter –que tiene que tomar psicofármacos- se enamora de una camarera y le dice un piropo:”Desde que te conozco tomo las pastillas”. La chica no alcanza a entender el piropo y él aclara: “Tú haces que yo quiera ser mejor persona”. Un amor verdadero es aquél que nos convierte en mejores personas.

-¿No puede existir un amor verdadero entre homosexuales? ¿Estás en contra de los matrimonios entre homosexuales? –Si amar es querer lo mejor para el otro habrá que respetar su naturaleza. –Estoy a favor de las personas y también de las personas homosexuales. Precisamente por eso defiendo que una unión afectiva entre homosexuales nunca puede ser un matrimonio: son dos cosas esencialmente distintas. Una unión de homosexuales es algo contrario a la naturaleza; es una patología afectiva. Darle carta de normalidad es un engaño. Dicen que Dios perdona siempre, los hombres algunas veces y la naturaleza nunca. No es extraño que un alto porcentaje del sida tenga como causas las prácticas homosexuales. Una cosa es que exista cierta tolerancia y se permita vivir a cada uno como quiera; otra muy distinta es equiparar injustamente lo que no es igual. Además, no es preciso ser un lince para darse cuenta que todo niño o niña necesita de un padre y de una madre para forjarse su propia identidad personal.

-¿Qué piensas sobre la paternidad responsable? –Ya alguien dijo que para que haya paternidad responsable tiene que haber, en primer lugar, paternidad. Otra característica del amor verdadero, del que antes hablamos, es que sea fructífero. Pienso que hay que darse más cuenta de que la familia es la mejor inversión personal a medio y largo plazo; incluso a corto. Desde luego tener muchos hijos supone mucho esfuerzo y sacrificio; tal vez no siempre sea posible. Ahora parece que bastantes tachan indiscriminadamente de irresponsables a las familias numerosas. Se considera insensatez lo que es valentía por lo que vale de verdad la pena.

-¿Cómo ves el papel de la madre hoy? –Como un perfeccionamiento de la feminidad. La mujer tiene un cuerpo preparado para ser madre. La maternidad es una modalidad del don de si. Hoy nos quieren hacer creer que las amas de casa son unas “pringadas” y que si no tienen un trabajo fuera de las labores de la casa están en la prehistoria. Como ya hemos escrito la situación laboral en la sociedad ha cambiado. Sin embargo, en mi opinión, minusvalorar el trabajo doméstico –de la madre o del padre- responde a un complejo que brota de una falta de personalidad: la de considerar más importante la vida laboral y social que la privada. La maternidad, al igual que la paternidad, no es algo meramente biológico sino sobre todo espiritual: corresponde al estado de una persona de incondicional refugio y entrega para sus hijos. Por eso hay mujeres que sin ser madres biológicas, por diversos motivos, pueden ejercer con su quehacer una auténtica y profunda maternidad espiritual.

-¿No te parece que tus planteamientos están trasnochados y atacan demasiado la libertad personal? –Mis orejas sirven para oír y mis piernas para andar; no están trasnochadas. La familia se compone de una mujer, un hombre y sus hijos, si los tienen. Es el lugar donde se quiere a cada uno por lo que es y el lugar de mayor realización personal. Los que se rebelan contra la familia, tal vez sin darse cuenta, se rebelan contra la persona humana y, por tanto, contra su libertad.

-¿Consideras que existe egoísmo en muchas familias? –No soy quien para juzgar a nadie. Hay situaciones personales muy diversas. Lo que si me parece bastante claro es que efectivamente se da un cambio en la jerarquía de valores que se disfraza de prudencia. No hay más que ver las pirámides de población. Veamos datos del Instituto de Política Familiar: En España, en 1961 había, entre niños y niñas menores de cinco años, cerca de 3.200.000; en 2001, entre niños y niñas de la misma edad, hay unos 2.000.000. La pirámide de 2001 tiene el progreso de aumentar la esperanza de vida, pero es una pirámide envejecida donde la base es bastante más inestable. Otro dato sobre España: En 1991 había 9.684.624 menores de 14 años y 4.236.725 mayores de 65 años. En 2001 los menores de 14 años son 5.932.470 y los mayores de 65 son 6.964.267.

José Ignacio Moreno Iturralde

1 Comentarios:

  • que largo eso memoriria si me pondrian a copiarlo porque esto es una tarea burro el quien lo scribio

    By Anonymous Anónimo, at 3:21 a. m.  

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