Dignidad humana

1.10.04

Los hijos de gays se hacen gays

Como no bastan ni el sentido común ni la piedad hacia los derechos de los niños, vamos a hablar de cifras. Es una pena llegar a esto, porque hasta buena parte de la comunidad homosexual rechaza la adopción de niños, sencillamente por sensibilidad, porque entiende que todo el mundo tiene derecho a un padre y una madre y reconoce en su propia experiencia el amor tiernísimo a la madre, por ejemplo.

Lo que pasa es que estas personas no gritan en las calles ni en la tele y son aplastadas entre dos frentes. Por un lado, la presión tremenda del «lobby» rosa –que está consiguiendo que la gente crea que todo homosexual es una maricona hortera que se viste de carnaval el día del orgullo gay y carece de dos dedos de frente– y, por otro, la falta de interés real por la infancia de este Gobierno, que prefiere quedar «progre» a estudiar las cosas.

Como hay muy pocas investigaciones sobre familias de homosexuales, el «lobby» gay español aprovechó hace años para montar un pseudoestudio ridículo, con la complicidad del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y la Universidad de Sevilla, que consistió en coger a un grupo de amiguetes homosexuales de alto nivel socioeconómico (el 67 por 100 de los «padres» eran universitarios) y echarles un vistazo, sin ningún rigor científico, sin aleatoriedad en la muestra, sin grupo de referencia y sin observación longitudinal, a lo largo del tiempo.

Pedro Zerolo y otros dirigentes gays hablan siempre de este «estudio», que concluyó, claro está, que los niños eran idénticos a los de los heterosexuales. Pero la verdad es otra. En Estados Unidos, Golombok y Tasker publicaron, en 1995 en la revista «American Journal of Orthopsychiatry» y en 1996 en la revista «Developmental Psychology», un estudio basado en una muestra de madres e hijos que habían evaluado a lo largo de 16 años.

Cuando los niños eran pequeños no encontraron ninguna diferencia entre los hijos de lesbianas y los hijos de mujeres heterosexuales divorciadas que vivían solas, pero 46 de aquellos niños fueron seguidos hasta el inicio de la edad adulta (media de 23.5 años), y las investigadoras encontraron entonces una incidencia significativamente mayor de relaciones homosexuales entre los que habían crecido con madres lesbianas (24%), que entre los que habían crecido con madres heterosexuales (0%). A su vez, Bailey y colaboradores publicaron en 1995 en la revista «Developmental Psychology» otra investigación sobre 75 jóvenes adultos (entre 17 y 43 años de edad), hijos de padres homo o bisexuales.

En este caso no hubo grupo de referencia, pero resultó que el 9% de ellos eran a su vez homo o bisexuales, una tasa muy superior a la media social de homosexualidad, que «The Lancet» cifró y publicó en un 3,7 por 100. Ambas investigaciones, las únicas serias por ahora, prueban que criarse con padres homosexuales incrementa el riesgo de homosexualidad de los hijos.

Señor Zapatero, ¿estaría dispuesto a conocer y debatir estos datos? Yo le reto.

Cristina López Schlichting. La Razón.