Dignidad humana

5.9.04

Los pediatras españoles rechazan que en España se estén dando prácticas hospitalarias de eutanasia infantil

El impulsor del primer protocolo mundial para aplicar la eutanasia infantil en Holanda aseguró que «en todas partes, incluida España, existen estas prácticas, pero se esconde»

G. Zanza. (ABC, Madrid).- La Asociación Española de Pediatría, organización que agrupa a más de 9.000 pediatras y cirujanos pediátricos en nuestro país, repudió ayer en su integridad las opiniones vertidas por Eduard Verhagen. Este pediatra ha sido el impulsor del primer protocolo en el mundo que permite la eutanasia infantil bajo dos condiciones en un centro hospitalario de Groningen, al norte de Holanda.

Alfonso Delgado, presidente de la entidad médica, fue claro: «No podemos callar, ni permitir que se cree la alarma social. En España no se practica la eutanasia infantil». Delgado respondía así a la aseveración del pediatra holandés cuando manifestaba que «en todas partes, incluida España, existe la eutanasia infantil, pero se esconde». El también catedrático mostró su «convencimiento absoluto» de que en nuestro país «nunca se ha administrado la eutanasia infantil, ni antes, ni ahora, ni en el futuro». Opinión que, considera, es refrendada «por la inmensa mayoría de pediatras». El Ministerio de Sanidad, a través de su secretario general, Fernando Lamata, también realizó la misma valoración.

Delgado quiso diferenciar la eutanasia activa, la que podrá aplicar el hospital holandés, de la pasiva. La primera «intenta con una actuación médica matar a un enfermo, eliminar una vida». La segunda puede sobrevenir como «consecuencia de llevar una acción terapéutica, habitualmente sintomática, paliativa, que intenta mejorar la calidad de vida del enfermo». Si esta última actuación lleva a la muerte, ésta está permitida, destaca Delgado.

Para el pediatra, ni tan siquiera el ejemplo que puso Verhagen en una entrevista concedida a ABC, la enfermedad de la trisomía 13 o «Síndrome de Patau» (síndrome congénito que afecta a uno de cada 12.000 recién nacidos), justifica la eutanasia activa que preconiza el especialista holandés. Delgado opinó al poco de conocerse la medida holandesa que «no hay ninguna enfermedad que cause un sufrimiento insoportable porque existen tratamientos eficaces para combatir el dolor». Delgado cree que el dolor que produce cualquier enfermedad, por dolorosa que sea, puede detenerse con opiáceos o morfina, como una última solución, aunque su administración lleve al paciente a la muerte.

El Hospital de Groningen tiene autorización judicial para interrumpir la vida de un niño bajo dos condiciones: la demanda expresa, fundamentada y reiterada de los padres, y la constatación por parte del médico que atiende al niño y de un segundo facultativo independiente de que el paciente sufre una enfermedad incurable que le causa un sufrimiento insoportable.

El presidente de la Asociación Española de Pediatría mantuvo que «los padres no son dueños de sus hijos para decidir por ellos» y que no puede justificarse la eutanasia activa por el dolor de los padres, «porque el que importa es el de los hijos. Parece que se busca la solución de los padres, no de los hijos».