Dignidad humana

19.8.04

Más sobre clonación

Si un embrión clonado se implanta en un útero y se le deja crecer, nacerá un bebe que será copia exacta de otra persona a la que se extrajo el núcleo de una de sus células para tal fin. Una réplica de alguien que no es su hermano. Clonar es producir seres humanos sin padre ni madre. La cuestión mas polémica es determinar si un embrión, antes de cumplir los quince días, es o no un ser humano. De nada valen en este caso las comparaciones con el primer trasplante cardiaco, la inseminación artificial u otros hechos que nada aportan al tema, más que confusión. He leído en ABC que «el embrión del día 14 no tiene desarrollado su sistema nervioso, ni ha diferenciado sus circunvoluciones cerebrales, ni su hipotálamo. En estas zonas radican sus facultades anímicas relacionadas con la individualidad. Es decir, ahí estará la raíz de su personalidad, la voluntad y sus derechos jurídicos. Y, por tanto, la capacidad de que una persona se distinga de otras». Esto no puede ser verdad, pues científicamente lo que distingue a una persona de otra es su código genético que se encuentra allí desde el momento de la concepción.

Esto nos hace diferentes a unos de otros, independientemente de que las circunvoluciones estén o no desarrolladas. Independientemente de condicionamientos morales, ¿un embrión es un ser vivo? Sí. ¿Un embrión es de la especie humana? Naturalmente. Lo que se pretende hacer con un embrión, antes o después de los primeros catorce días, es experimentar con un ser vivo y humano. Las personas responsables de las leyes reguladoras de la reproducción humana deberían saber que la dignidad humana es el valor supremo de todo ordenamiento jurídico y que los derechos del embrión no tienen ninguna localización anatómica. Esto lo sabe un estudiante de primer curso de medicina. La clonación terapéutica tiene dos componentes principales. Primero, el hecho mismo de producir un embrión humano clónico y, segundo, el explotarle hasta su eliminación. La Real Academia Nacional de Medicina ha declarado que se opone a cualquier tipo de clonación.

Defiende que el embrión, desde su concepción, es una vida en desarrollo que debe ser protegida por la legislación internacional. El ser humano no es algo, sino alguien. Es una persona, no una cosa. Su generación en el laboratorio va en contra de nuestra dignidad.

Félix López Hueso, vicepresidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Murcia.