Dignidad humana

20.7.04

Entrevista a Carmina García Valdés, Presidenta de la Asociación de Víctimas del Aborto

El pasado 17 de marzo se constituyó en Madrid la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA), la primera de estas características en España, coincidiendo prácticamente con el anuncio del PSOE, que acababa de ganar las elecciones, de su intención de liberalizar el aborto hasta la 12 semana de gestación.

La presidenta de AVA, Carmina García Valdés, habla para Veritas sobre los fines y objetivos de AVA.

-¿Cómo nació AVA? ¿Qué motivación personal, si la hay, ha llevado a esta iniciativa?

Carmina García Valdés: AVA surgió espontáneamente, a principios de marzo de 2004, de un grupo de amigos y conocidos que teníamos próximas a personas que habían abortado.

Nos dábamos cuenta de que un acontecimiento tan dramático como el aborto deja mucho daño y mucho dolor tras de sí, y no sólo a los seres humanos a los que no se les deja nacer, sino a sus madres y padres, a todos los que, de una u otra forma, se ven implicados en un aborto, 200 al día en España, según las últimas cifras facilitadas por el Ministerio de Sanidad en el año 2002.

AVA es una asociación feminista que trata de que se cumpla el derecho a conocer la verdad a las mujeres y sus parejas sobre todas las consecuencias de la interrupción del embarazo, y que se cumpla la legalidad de dar otras opciones reales a las mujeres antes de realizar el aborto. Ninguno de estos dos requisitos se hace antes de un aborto provocado, y nos lo han contado las víctimas.

Yo sufrí un aborto natural, ahora hace 12 años. Y fue un gran dolor, me sentí tan culpable, tan impotente por no poder salvarle la vida a mi hijo, que puedo comprender cómo se sienten las mujeres que, voluntaria o forzadamente, utilizan el aborto para deshacerse de su criatura.

Considero que hay que atender a esas mujeres (y muchos hombres, también) y creo que son las grandes "olvidadas" de la sociedad. Muchas veces esta misma sociedad las ha impulsado a la clínica abortista, como única solución a su problema (posible deficiencia del hijo, problemas psicológicos, violación, etc), sin darles más alternativas, ni informarles de las consecuencias que puede tener ese aborto, tanto físicas como psicológicas.

-¿Cuál es el perfil de una víctima del aborto? ¿Podría contar alguna anécdota significativa?

Carmina García Valdés: Creo que ya es hora de que se hable de "Víctimas del Aborto", porque son reales, existen, son muy numerosas, y tienen voz, y esa voz es la que AVA quiere hacer oír.

La gente que llega a AVA son gente normal, chicos y chicas jóvenes, modernos, simpáticos y con valores. Pero en esos momentos, sin pensarlo casi y sin ayuda social, van corriendo a abortar y luego están muy arrepentidos. Todo lo que encuentran son ayudas para abortar y ninguna mano para seguir adelante... sin provocarse otro trauma más.

Un joven cuya novia abortó se acercó para contarnos su testimonio, de forma que sirva para que otras personas no aborten: "Todo empezó cuatro semanas después. Sientes que te has quitado un problema de encima los primeros días pero a partir del mes, como un reloj, los dos comenzamos a sentirnos totalmente culpables de lo que habíamos hecho. Sentíamos que podíamos haber hecho otra cosa, que habíamos sido unos auténticos cobardes. Jamás volvería a hacerlo así, jamás aconsejaría a una chica que hiciera algo así. Te sientes aludido por la palabra asesino".

Muchas mujeres tras su aborto provocado, se han venido abajo, se han "horrorizado" de su acción, y nadie está ahí para escucharlas, para darles apoyo, para curarlas de su mal.

-Ustedes han incidido en la importancia del síndrome post-aborto. ¿Hay estudios científicos sobre el tema?

Carmina García Valdés: Nuestro mensaje en este aspecto es muy positivo y esperanzador. Desde AVA señalamos que existe un tratamiento muy eficaz para este Síndrome Post-aborto, como prueban los estudios de la Dra. Gómez Lavín o los del Instituto de Rehabilitación de la Mujer que Abortó (IRMA), situado en Madrid, que colabora con la Fundación Vida.

Son muchas los que de esas casi 800.000 mujeres que han abortado en España y sus parejas, sufren el Síndrome post-aborto, ya sea éste natural o provocado. Este Síndrome, aún no incluído como entidad específica en la categorización diagnóstica psiquiátrica americana, supone una alteración en la vida habitual con posible ansiedad, depresión más o menos grave y llegando, en algunos casos, al suicidio.

Como explica la psiquiatra española Carmen Gómez Lavín, se acompaña de necesidad de reparar y de un sentimiento de culpa muy severo. No podemos olvidarnos de tantas personas que sufren este Síndrome, personas a las que los "promotores de la muerte" olvidan siempre.

-¿Es España más abortista que el resto de Europa, a nivel de legislación? ¿Y a nivel de opinión pública?

Carmina García Valdés: En España se calcula que existen cerca de 800.000 abortos provocados desde 1941, sumando los datos del Instituto Nacional de Estadística. Desde su despenalización en 1985 la cifra anual de abortos fue incrementándose, hasta producirse 77.125 abortos en 2002, un 16% de los embarazos totales (recién nacidos vivos y abortos provocados).

Existen tres supuestos de despenalización del aborto en España: el primero por salud de la madre, que permite realizarlo en cualquier momento del embarazo, el segundo por violación, hasta la semana 12 del embarazo. El tercero es por graves malformaciones físicas o psíquicas del feto, permitido legalmente hasta la semana 22 de gestación. El 96% de los supuestos aplicados para realizar el aborto legal en España se introducen en el primer supuesto, la mayoría fraudulentamente, porque no hay riesgo en la salud de la mujer sino falta de aceptación del embarazo, problemas sociales o económicos. Esto lo sabemos en AVA de primera mano.

-¿Creen que es posible dar marcha atrás en la legislación del aborto? ¿Hay voluntad política para ello?

Carmina García Valdés: Sí que es posible detener este fraude constante en el aborto en España. Es posible pero no fácil. Se trata de un tema muy complejo, fruto del Estado del bienestar, en donde yo quiero controlarlo todo en mi vida y que nada me afecte, hasta un embarazo me puede estorbar en determinadas situaciones, muchas de ellas de modo injusto y anticonstitucional, como los despidos laborales a causa de este motivo.

Va con la condición humana, ante un problema, quitárselo de encima rápido pero, a veces, con graves repercusiones sociales y humanas.

Además, de este problema, el embarazo no deseado, se ha hecho un negocio muy rentable y una política feminista falsa de un derecho a elegir. De hacer creer falsamente que el aborto es una liberación y un derecho se ha encargado la ONU, el Instituto de Planificación Familiar Internacional, que en España está representado por la Federación de Planificación Familiar Española, algunos políticos del PSOE y de IU, por citar algunos ejemplos.

Pero la realidad es lo que viven las víctimas del aborto: han hecho algo que no querían de verdad, han elegido algo que no estaban autorizados a elegir, y que, encima, le han vendido como algo saludable y mágico, que le iba a solucionar la vida. Y es mentira.

Falta voluntad política para ayudar a las parejas con estos problemas y pedirles responsabilidad porque es mucho más interesante económicamente el negocio de las clínicas y centros abortistas, 124 en el 2002, y estas personas tienen mucha influencia en los políticos.

Las justificaciones que amparaban los supuestos de despenalización del aborto en 1985 ya no son médica o éticamente sostenibles. Bajo el supuesto del riesgo para la vida o la salud de la madre existía alusión a las enfermedades que podían agravarse con el embarazo pero hoy en día sabemos que hasta edades de 40 y 50 años y con enfermedades crónicas, un embarazo puede llevarse médicamente con gran seguridad.

El supuesto de las graves taras del feto, sabemos que esto no es así: existen colectivos de apoyo a los deficientes, a los ciegos a los sordos... etc. La Federación Nacional de Síndrome de Down señala que los enfermos con esta enfermedad genética pueden en muchos casos llevar una vida casi normal, estudiar una carrera... etc.

No cabe la justificación de este supuesto, salvo porque los padres quieran rechazar a ese hijo con déficits genéticos, es decir, se aborta porque no se quiere tener "un hijo así". Esto es inaceptable para un Estado que ha de defender los derechos humanos de todos.

El supuesto de la violación, unos 40 casos de aborto legal en el 2002, es muy poco frecuente. Si existiera un apoyo económico durante esos nueve meses con entrega del hijo para adopción al final del embarazo, si así lo quisiera la madre, estoy segura de que muchas mujeres no abortarían. ¿Qué culpa tiene ese hijo de haber sido concebido bajo un delito tan grave como es la violación? Ese ciudadano en desarrollo en el vientre de la madre merece un amparo independientemente de haberse concebido así, porque todos somos iguales antes la ley, como reza nuestro artículo 14 de la Constitución.